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Explosión en socavón ilegal en bosque deja un muerto y un herido

Una explosión de dinamita precipitó el derrumbe en uno de los socavones ocultos por el follaje de un bosque en Huamachuco y sepultó a la víctima que colocaba maderos.  Las amenazas han impedido denuncias en la Fiscalía.

Huamachuco. La minería ilegal que sigue expandiéndose sin control en un bosque en Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión, cobró una nueva víctima. El viernes por la noche una fuerte explosión removió las casas del caserío Coigobamba provocando el derrumbe de uno de los socavones que se ocultan en el bosque  en la mencionada provincia del ande liberteño.

Esa explosión por dinamita y el consecuente derrumbe le quitó la vida a Sidulfo Martínez Llauri. La tragedia se habría producido en el siniestro bosque que  oculta los socavones entre su  follaje y que pertenece a la familia Polo Espejo. Y ha dejado al borde de la muerte a su hermano Santos Martínez Llauri.

Según los testimonios de los comuneros, los infortunados fueron reclutados por un tal Eusebio. Sin tener experiencia alguna y sin equipos de protección, ingresaron al socavón para “maderar” durante la noche del viernes. Es la hora elegida por los mineros ilegales que trabajan en el  bosque Polo con total impunidad y ante la indiferencia de las autoridades competentes.

El trabajo de los hermanos era  colocar maderos talados en el mismo bosque para sostener la débil estructura del socavón. Según las primeras investigaciones, los maderos apuntalados al interior del socavón ilegal no soportaron el peso de las piedras que se precipitaron por la detonación de dinamita que despertó a los pobladores del caserío.  Las piedras y palos terminaron por aplastar  a las víctimas.

Los accidentados fueron trasladados a una clínica de Huamachuco donde matones extranjeros no permitieron la entrada de familiares y amigos. Ante la gravedad y la falta de equipos médicos, los hermanos fueron derivados a la ciudad de Trujillo. Allí los médicos no pudieron salvar la vida de Sidulfo.

“Les advertimos que no trabajaran en el bosque Polo. Allí los socavones son pequeños e inseguros. No te dan equipos de seguridad y si reclamas los venezolanos te amenazan con armas. Que respondan Eusebio  y Pedro Polo. Ellos son quienes se ocultan”, dijeron los compañeros de los hermanos Martínez Llauri en la clínica de Huamachuco.

Los hermanos, oriundos del centro poblado de Marcabal Grande en Huamachuco, trabajarían para los parqueros Samuel Mauricio y Alberto Rodríguez. Todos forman parte de la banda de mineros ilegales que trabajan en el bosque de Polo Espejo y su hijo Pedro Polo, según sostuvieron los pobladores.

La ronda campesina de Coigobamba, dirigida ahora por familiares de quienes trabajan en el bosque de Fernando Polo Espejo, no hicieron absolutamente nada. Como organización vecinal debieron acudir para averiguar qué ocurría en su caserío. Pero los mismos pobladores, que padecen por las detonaciones de dinamita durante años, señalaron que si se trata de la familia Polo todos prefieren guardar silencio.

CASERÍOS DE LA MUERTE

Primero fue Shiracmaca y ahora es el turno de Coigobamba. Entre ambos caseríos de Huamachuco superan las 100 muertes por el ejercicio de la minería ilegal en los últimos años. Y basta recordar que hace dos semanas, en el bosque Polo de Coigobamba, fueron amenazados de muerte dos funcionarios de la Gerencia Regional de Minería e Hidrocarburos de La Libertad (GREMH) cuando realizaban una inspección y comprobaron la existencia de ocho socavones.

A pesar de los reportajes periodísticos y denuncias públicas, ni la Procuraduría de Trujillo, ni la GREMH realizaron denuncia alguna. “Hace dos semanas los que tienen armas en el bosque casi matan a los funcionarios. Nos han amenazado a nosotros para que no digamos nada. Lo más triste es que a pesar del accidente, los volquetes chicos y camionetas seguían trasladando mineral al cerro Cachito y a Loma Redonda para su proceso”, dijeron amigos de los infortunados en las afueras de la clínica en Huamachuco.

El último sábado  llevaron los restos de Sidulfo Martínez Llauri a su natal Marcabal Grande. Como suele ocurrir, las amenazas han impedido que haya denuncia de esta muerte en la Fiscalía de Huamachuco. La Policía de la localidad mira para otro lado y no ha hecho ningún tipo de investigación.

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