Venta de vehículos seminuevos disminuye 18% en los primeros nueves meses del 2023 con relación a igual periodo del 2022

En lo que va del año, a setiembre de 2023, según cifras de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp), las transferencias de vehículos livianos seminuevos registraron 382,121 unidades, número menor en 18.4% respecto a similar periodo del 2022. “Esta contracción se da luego de cifras récords alcanzadas en el 2021 y 2022 como consecuencia de la menor disponibilidad de vehículos nuevos por problemas en la cadena global de suministros, y la fuerte demanda después de las prolongadas y estrictas medidas a la movilidad de las personas que se dictó en el país”, explicó Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos y Estadísticas de la Asociación Automotriz del Perú (AAP) tras añadir que, al comparar las transferencias de vehículos seminuevos con un año prepandemia, como fue el 2019, se observa una expansión de 9%.

En ese orden de ideas, recordó que en el país se comercializan tres vehículos livianos seminuevos por cada vehículo liviano nuevo que se vende, “lo que refleja el fuerte potencial de este segmento del mercado para las empresas del sector y la economía en su conjunto, considerando que a la fecha más del 90% de estas operaciones se realizan de manera informal”. No obstante, lo anterior, resaltó que, en los últimos años más empresas formales comienzan a incursionar en este rubro automotor, “lo cual simplifica el proceso de adquisición, venta; además de garantizar una correcta decisión de parte del consumidor, pues al ser vehículos certificados, se asegura la calidad y buen estado general, además de acceder a opciones de financiamiento”, explicó.

Finalmente, para los siguientes meses se proyecta que la venta de vehículos seminuevos mantenga un desempeño similar al actual, debido a que en el país se está atravesando un contexto de mayores inventarios de vehículos nuevos, lo que sugiere una disponibilidad suficiente para los consumidores, y un panorama desafiante con una economía nacional que se contrae, afectada principalmente por la caída de la inversión privada y expectativas empresariales que siguen en el tramo pesimista, lo cual se evidencia en la menor generación de empleos de calidad, reducción de ingresos de la familias y consumo privado.

 

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